HomeArtículosD'Lorenzo se abre paso en Málaga con constancia y pasión

D'Lorenzo se abre paso en Málaga con constancia y pasión

D'Lorenzo se abre paso en Málaga con constancia y pasión

La intensa trayectoria del argentino Lorenzo Blanco le ha llevado a asesorar por medio mundo a numerosas heladerías que hoy siguen trabajando a buen ritmo. Su formación profesional, influida en sus inicios por Pino Scaringella y por el negocio familiar de tradición italo-argentina, se complementa con su experiencia comercial a bordo de un transatlántico, Mec3. Sin embargo hace dos años que inaugura una nueva etapa en su vida profesional con la apertura de una interesante heladería en Málaga. Un establecimiento donde Blanco tiene la oportunidad de verter todo lo aprendido, con una carta de helados muy original.

Ver Sumario de Arte Heladero 189

Lorenzo Blanco es un heladero argentino que ha ido ganando popularidad en el sector en los últimos lustros gracias a una intensa actividad, desarrollada tanto en las ferias internacionales más importantes como en el asesoramiento a heladerías de medio mundo. Sin embargo, tras una intensa trayectoria ha decidido echar el freno en Málaga para abrir su propia heladería, D’Lorenzo. Un establecimiento que refleja lo mejor de un heladero que ha llevado su carrera en dos direcciones durante más de 20 años. Una de ellas estrictamente profesional, como técnico y habitual de variadas competiciones de heladería; y otra vertiente más comercial, de la mano de una de las compañías de semielaborados de referencia mundial, Mec3. Esta doble faceta, este bagaje profesional, toma forma en un establecimiento singular que abrió sus puertas el pasado 4 de agosto de 2016. Así D’Lorenzo se ha abierto paso en una de las avenidas más transitadas de Málaga, donde al principio tuvo que competir contra otras heladerías ya reconocidas y con una gran afluencia de clientes. Tal y como explica el propio Blanco, “poco a poco logré crear mi propia clientela hasta ver que mi ambicioso proyecto empezaba a cobrar más vida, más volumen, más capacidad y a hacerse un hueco entre todos los negocios de los alrededores, con una carta innovadora y atractiva”.

Fachada de D'Lorenzo Gelato

Su vertiente más profesional le viene de familia, como tercera generación dedicada a la heladería en Argentina. No en vano, el establecimiento lleva el mismo nombre de su padre y de su abuelo italiano, Lorenzo. Su verdadera pasión por este oficio llega con sólo 18 años, cuando Lorenzo Blanco conoce a Pino Scaringella que, de inmediato, se convierte en su máximo referente como heladero. La tradición familiar heredada, los buenos consejos del maestro Scaringella, y la influencia de su primo, capitán de la selección argentina de heladería y pastelería, sientan las bases de su particular visión del helado.

Pero todo esto no era suficiente para un profesional inquieto, decidido a hacer las maletas para continuar formándose con apenas 19 años. De ahí su viaje a Italia y su ingreso en una de las firmas proveedoras de mayor prestigio, Mec3. Una etapa más comercial en la que entra en contacto con su segundo gran referente, el fundador y expresidente de esta compañía, Giordano Emendatori. “Él me abrió los ojos a una perspectiva más comercial del helado, para incluir criterios que tienen que ver con la estrategia de venta de un producto. Mec3, en general, me ha hecho ser flexible a nivel mental para hacer sabores que no había imaginado. Esto ha significado para mí una gran formación”, sostiene.

“Giordano Emendatori me abrió los ojos a una perspectiva más comercial del helado, para incluir criterios que tienen que ver con la estrategia de venta de un producto”

Durante sus 15 años en la multinacional trabaja primero como técnico y demostrador. Recorre más de 50 países asesorando proyectos muy variados e inaugurando heladerías que, en la actualidad, continúan a pleno rendimiento. Esta valiosa experiencia será fundamental después para ponerla en práctica en competiciones internacionales y en su propio negocio. Durante estos años, Blanco gana reconocimiento en su sector y consigue pasar de ser técnico a ocupar un cargo de responsabilidad, director comercial de toda Latinoamérica.

equipo español CMH 2010En paralelo a esta intensa actividad técnica en Mec3, el heladero argentino comienza a cosechar premios en distintos certámenes. Así, por ejemplo, se convierte en el primer extranjero en ganar en una competición en la MIG, de Longarone (Italia), en concreto en el concurso a la mejor decoración de la copa artística. También en España, en una de las ediciones de la feria Intergelat, logra imponerse al resto de candidatos en el concurso a la mejor copa artística y comercial. Más tarde, continúa su inclinación por las competiciones con su participación en el evento más importante del sector a nivel mundial, la Copa del Mundo de Heladería. Y es que en 2009, Andrés Sirvent cuenta con él para formar parte del Equipo Español que compite en la edición de 2010, junto al chocolatero y pastelero Alfonso Herce, el escultor de hielo Jesús Ruiz Arcas, y el chocolatero y heladero, Xavier Calatayud. Un nuevo reto en la alta competición que acabó con una meritoria cuarta plaza en la puntuación general y el primer premio en la Modalidad cubeta de helado que otorga  la prensa.

Vitrina de impacto visual

El conjunto de estas experiencias se vierten, así, en D’Lorenzo, una heladería que ofrece helados de tradición italiana y argentina, con una vitrina de impacto visual: “cada cubeta tiene una decoración artística y nos definimos como una heladería gourmet”. Además, prosigue, “he podido crear helados que no había pensado combinar jamás y eso es lo que estoy aplicando en mi heladería, como Lisboa, a base de una crema de mango grosella y chocolate blanco; y Doña Paola, con leche de búfala, tocino de cielo y nueces caramelizadas”. Además, “haber visitado tantas heladerías en mi etapa en Mec3 ha hecho que tuviera más ideas para mi local, pero la gestión del personal se aprende solo”, puntualiza.

“Cada cubeta tiene una decoración artística y nos definimos como una heladería gourmet”

Junto a su pareja, Guillermina Rodríguez, “llevamos el negocio con pasión, constancia y aprendizaje continuos, además del uso de materias primas de calidad. Todo esto, sumado a una gran atención al cliente, ha permitido que D’Lorenzo saliera adelante en un contexto que no era fácil", afirma Lorenzo Blanco. Hoy esta heladería es bien conocida en Málaga también por presentar helados emblemáticos como Calabaza con caramelo, una receta que se remonta a 70 años atrás en la tradición familiar, así como otras propuestas comerciales como el Almendrado, Lemon Pie y Baileys con chocolate.

El helado lemon pie es una de las numerosas especialidades de D'Lorenzo, junto a otras como Doña Paola o Lisboa

 

Etiquetado en:
Categorías

Publicidad

comments powered by Disqus